Regreso al origen
16/09/2026 · 2 min 37 s
La obra narra la vida sin diálogo alguno, solo a través de la metamorfosis de la materia. Una ola congelada extiende ramas como escarcha y se convierte en nervio, y las brasas liberadas de los nudos de ese nervio se vuelven estrellas, se acercan unas a otras, arden, se enfrían y vuelven a ser estrellas. Un solo hilo ensarta la luz dispersa y serpentea como un río, se hace raíz y toca la tierra, se vuelve nervadura de una hoja, se vuelve herida, y lo que se libera de la herida nada en la oscuridad hasta detenerse y florecer. Entonces aparece una mano. Una mano abierta de par en par hacia la luz. Una mano con la forma exacta de la flor ya abierta. Vivir, quizás, no sea más que este único gesto: avanzar hacia la plena floración. En coreano, morir se dice 'volver'. No es desaparecer ni partir, sino regresar al lugar donde ya se estuvo. Regreso al origen es la forma de esa palabra. Un círculo que sale de la oscuridad anterior al nacimiento, atraviesa la vida y vuelve a esa misma oscuridad. Cuando ese círculo se cierra, lo que nos queda no es el peso de la muerte, sino la nitidez de la sensación de estar vivos ahora mismo.
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